No tengo que creer en mis pensamientos


La conciencia plena no pide que eliminemos los pensamientos. Nos pide reconocer los pensamientos para no caer en un trance, el trance creado por los pensamientos.  Hay una gran diferencia entre no pensar de ninguna manera y no creer en los pensamientos. Reconocer lo que pensamos y la manera en que pensamos nos ayuda. Podemos parar y decir, “pensando, pensando, estoy pensando ahora.” O de la misma manera, “preocupándome, preocupándome.”  “planeando, planeando.” Si identificamos los pensamientos, tenemos mejor habilidad para darnos cuenta de lo que pasa en el momento presente. Llegamos a notar las sensaciones en el cuerpo, la respiración, los sonidos al alrededor nuestro, la vida que está aquí delante nuestro.

Cuando practicamos la consciencia plena, notamos nuestros pensamientos. Esta observación nos da la oportunidad de nombrarlos y determinar que en general nuestros pensamientos no nos sirven. La verdad es que muchos están basados en el miedo y promueven la inseguridad. Durante nuestros retiros espirituales de meditación, muchas personas nos dicen:

“Me he dado cuenta que no tengo que creer en mis pensamientos.”


Foto: Shell Fischer

Practicando la conciencia plena nos cambia la mente. Nos da la oportunidad de hacer una pausa. Cuando hacemos una pausa, nos damos cuenta de que la mayoría de los pensamientos no nos sirven.  Y así, tenemos la oportunidad de regresar a la presencia en cada momento.  El proceso de elegir entre los pensamientos y la presencia llega a ser aún más poderoso cuando nos damos cuenta que nuestros pensamientos pueden hacernos sufrir y crear separación. Los pensamientos crean un grupo de “nosotros” y otro grupo de “ellos.” Nos hacen juzgar y nos hacen sentir mal, bajando nuestra auto-estima.

En aquellos momentos cuando estamos perdidos en el mundo de los pensamientos, ¿Qué pasaría si pudiéramos hacer una pausa y decir, “Bueno. Sólo es un pensamiento.” Sería algo revolucionario. Nos puede cambiar la vida.

Ahora, la parte clave es acercarnos a este paso con ternura y cariño. Cada vez que reconocemos el acto de pensar y volvemos al presente con ternura y cariño, sembramos una semilla de conciencia plena. Adoptamos la costumbre de vivir de una manera diferente en nuestro mundo. Calmamos los pensamientos en nuestra mente. Nos refugiamos en lo verdadero – la vida y la ternura del momento presente – nos liberamos de la historia creada por los pensamientos.

“Diez mil flores en la primavera, la luna en el otoño,

Una brisa fresca en el verano, la nieve en el invierno.

Si no hay cosas innecesarias en tu mente,

Es la mejor estación de tu vida.”— Wu Men

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